La Economía de Acero & El Pueblo de Cristal

Es difícil saber con seguridad, pero me entere de esto por una buena fuente.

Los Barcos que llevaban mercancía a las Indias, para regresaban cargadas de pimienta y metales a la Metrópoli, estuvieron controlados y limitados estrictamente. Habían de llevar productos que en su mayoría habían sido producidos o confeccionados en el reino de Castilla. Producto nostálgicos quizá: jamón serrano, vino del penedés y una que otra novela satírica para los peninsulares asentados en el trópico. No atrevemos a decir aquí que alrededor del 90% de los productos eran procedentes de los reinos de la Corona. Y esto era así porque la corona había dispuesto que debían ser productos Iberios, y no genoveses o franceses, los que debían comercializarse y enriquecer con esto a los comerciantes domésticos.

Después de la independencias americanas los barcos tan solo reportaban un porcentaje no mayor al 25% de productos locales. La economía se habían vuelto perezosa. La competencia, mas en contacto con un libre mercado, se había vuelto más eficiente: presentaban mejor calidad de productos o simplemente habían apostado en innovación. Con esto terminaron teniendo una ventaja, y empezaron a llenar los barcos que cruzaban el atlántico.

Espero que esto no justifica el libre mercado. Porque en el fondo todo es una cuestión de grados, puesto que todo es una cuestión de moral. ¿Hasta donde es bueno Proteger un Mercado? Los chinos y las economías de escala se están encargando de reconfigurar al mundo siguiendo este principio, esta pregunta.

Al tenor de esto, me sorprendió el suplemento del periódico Universal. Una reportaje en especial.

El Pueblo de Cristal.

“Quince mil artesanos de una pequeña comunidad de la sierra de Puebla lograron derrotar al dragón chino. Los habitantes de Chignahuapan son ahora los productores de esferas que ostentan el primer lugar mundial: hacen nada más y nada menos que 75 millones de piezas al año”

Como dice un amigo, al final siempre le echamos la culpa a los chinos. Es el ritmo del siglo.

20111209-002203.jpg

Burlar el Aguijón Semantico 1: o como México no esta preparado para los DD. HH.

Julián Leyzaola, Secretario de Seguridad  de Ciudad Juarez

Frente a la Irresponsabilidad de los Medios de Comunicación y frente al Mito de los Derechos Humanos

 

«Al delincuente hay que volverlo a hacer sentir Delincuente.»

«Aquí el que comete un delito es un delincuente. Traiga un uniforme o no lo traiga.»

Enorme! …¿Pero qué Diciembre?

País Sin Élite

Para cuando Vicente Guerrero y Agustín C.D. de Iturbide se estaban reconciliando en Acatémpan, dándose un abrazo desesperado, los españoles ya estaban pasando por una de las crisis económicas más significativas. Los Reinos de España y su Paternalismo Comercial no estaban hechos para la Revolución Industrial. La independencia de México parecía más obra de los ingleses y los franceses que de los criollos y peninsulares que se quedaron, por alguna u otra razón, en el país. En el resto de Latino América no fue diferente.

Lo curioso es que al terminar el primer cuarto del siglo XIX se empezaría un extraño efecto domino, un efecto que nos llevaría de la independencia a la guerra civil, de la reforma a la dictadura, y finalmente, después de 150 años, cada uno de los países, y grupos de países de Latino America, empezarían a tomar caminos separados. O eso parece.

Pero algo nos ha quedado, como una mancha Indeleble. Y no es el centralismo, el indigenismo ni el catolicismo.

La independencia fue, más que otra cosa, un abandono. Dejamos de ser Rentables: por fin era más caro para los europeos combatirnos que explotarnos. Y todo porque allá (y acá) no se pusieron de acuerdo.

En este amargo chiste del azar y de la historia, por el que gracias al heroísmo mal encaminado quedamos (no hay porque negarlo) en una etapa oscura del sin-gobierno: nos dimos cuenta que necesitábamos una elite . Quien mejor que Simón Bolívar y Lucas Alamán para recordárnoslo.

Entramos por fin en un extraño torbellino de semántica y mascaradas: el lugar de la Élite lo empezaría a llenar cualquier avalentonado grupo de personas que consideraban (y siguen considerando!) que todo se reduce al «buen gusto» y los viajes al extranjero.

En México tuvimos inmediatamente a nuestro emperador Iturbide (valga la redundancia) con su grupo de seguidores, que no eran otra cosa que los que se quedaron con los negocios y las rutas comerciales de la colonia. Luego llego la «clase política»: la «Élite» parlamentaria que empezaría a disfrazare hábilmente con este atuendo hasta camuflajearse por completo -detrás de las instituciones que le copiamos a los europeos y americanos. Pero era tan efímera como tibia, y no oponía más resistencia que mantener el Status Quo (como aun en día lo sigue haciendo, y es una resistencia digna de Titanes: frente al cambio y el progreso). Por fin llegarían los Liberales a imponer el orden, el orden corrompido de un jacobinismo mal entendido. Y para no hacer el cuento tan largo tuvimos: cacique, masones,»campesinos» (si es que así se le dice a los terratenientes acomodados) y todos los grupos de burgueses que se mantuvieron cerca del poder, legitimados por toda clase de intelectuales con los que a veces se cambiaban de lugar.

Pero nunca tuvimos una Elite, una clase moral (o inmoral) que permaneciera constante: una tabula raza, un contra peso, una estructura. Y esto ha sido nuestra desgracia. Esta semana por fin entendí a los Conservadores que durante toda mi vida letrada (o desletrada) había aprendido a odiar. Lucas Alamán es nuestro Edmundo Burke.

Muestra de esto, de la indecisión y la ausencia de cabeza -de un poder que se quede cuando se van los presidentes y los legisladores con el tiempo y el dinero- es el hecho de que tenemos la Constitución más reformada del mundo. Nos ha faltado la constancia que solo el conservadurismo moderado puede dar.

No digo que nos haga falta una Corona, ni buscar el linaje de Moctezuma o de el Conde de Revillagigedo. Hablo de llenar un vacío con una clase significativa. Por supuesto todos van a levantar la mano! ¿Quién no quiere formar la Élite? La repuesta debería de ser: nadie. Porque sería irracional formar parte de la verdadera Élite. LA VERDADERA. Lucas Alamán pudo haber formado parte de esa Elite: tenia un cariño desinteresado por México, pero fallo. La Élite no tiene que tomar el poder, tiene que ganar la confianza de las personas. Y ha existido algo así, o existió: se llamaba caciquismo y fue el causante de la revolución: una guerra de feudos. Los estados de la república funcionaron, después de la reforma, como entes autónomos. La revolución no fue otra cosa que el intento desmesurado del centro en contra del federalismo, en contra de la secesión. Pero esa es otra historia. Una historia que incluye intereses del norte.

Lo que aquí nos importa es que las personas confían más en las estrellas de las telenovelas que en el Banco de México, la Suprema Corta y el Ombudsman juntos. Le tenemos más confianza a los mediocampistas que a los militares. Y no hablemos de los políticos ni los policías. Incluso el periodismo amarillista alcanza redención frente a los abusos de confianza.

Pero parece ser que hay un cambio, o eso nos dice la Ley: con las reformas que se ha suscitado empezamos a buscar nuestra Élite perdida en los jueces, magistrados y ministros. Le hemos otorgado nuestra confianza a la Constitución (o por lo menos la generación de los 60 nos logro meter la idea de los Derechos Humanos en la Cabeza) y la constitución le ha terminado de entregar la suya al Poder Judicial y la función jurisdiccional.

Pero, volvemos a los peros. ¿No es este otro movimiento fútil? ¿En realidad se han ganado los jueces nuestra confianza? Yo no lo puedo negar , algunos funcionarios del Poder Judicial lo han hecho: pero nunca la SCJN. Como los intelectuales, los jueces son otra clase con libros, que como dice Grabiel Zaid en 200paginas: De los Libros al Poder. Poder sin compromiso, a la Carlos Fuentes.

¿Tu a quien escogerías como Élite? Yo por el momento me quedaría con los que se quedan callados, esos me dan más confianza.

->^<-

Pd. Y si, para efectos de este ensayo no existe la Iglesia Católica. No existe porque nos abandonó abiertamente (sin luchar), y por eso fue tan fácil para Juárez despojarla de sus tierras. Si algo la mantenía aquí fueron los intereses económicos.

Hollywood, Silicon Valley y Pablo Picasso

A veces sólo hace falta leer y entender que todo esta dicho.

->^<-

 

Texto íntegro de las declaraciones hechas por Pablo Picasso a la revista de L´ Association Populaite des Amis de Musées, “Le Musée vivant” nº 17-18 del año 1963.

“Cuando yo era joven, igual que todos los jóvenes, tuve la religión del arte, del gran arte; pero con el correr de los años me he dedo cuenta de que el arte, tal y como se lo concebía hasta finales de 1800, está ya acabado, moribundo, condenado, y que la pretendida actividad artística, con todo su florecimiento, no es más que la manifestación multiforme de su agonía. Los hombres se apartan, se desinteresan cada vez más de la pintura, de la escultura, de la poesía; aparte de las apariencias contrarias, los hombres de hoy tienen puesto su corazón en otra cosa muy distinta: las máquinas, los descubrimientos científicos, la riqueza, el dominio de las fuerzas naturales, y de todos lo territorios del mundo. Nosotros ya no sentimos el arte como una necesidad vital, una necesidad espiritual, como era el caso de los siglos pasados.

Muchos de entre nosotros siguen siendo artistas y ocupándose del arte por unas razones que tienen muy poco que ver con el verdadero arte, sino por espíritu de imitación, por nostalgia de la tradición, por inercia, por el gusto de la ostentación, del lujo, de la curiosidad intelectual, por moda o por cálculo. Viven todavía por costumbre y por esnobismo, en un reciente pasado, pero la gran mayoría de ellos, en todos los medios, no tienen ya una pasión sincera por el arte, al cual consideran, todo lo más, como una diversión, un ocio y ornamento.

Las nuevas generaciones, amantes de la mecánica y del deporte, más sinceras, más cínicas y brutales, irán dejando el arte, poco a poco, relegado a los museos y las bibliotecas, como una incomprensible e inútil reliquia del pasado. En el momento en que el arte ya no es alimento de los mejores, el artista puede exteriorizar su talento en toda clase de tentativas de nuevas fórmulas, en todos los caprichos y fantasías, en todos los expedientes de la charlatanería intelectual. El pueblo ya no busca ni consuelo ni exaltación en las artes. Y los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quintaesencias, buscan lo nuevo, lo extraordinario, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Por mi parte, desde el “cubismo” y más lejos aún, he contentado a esos señores y a esos críticos con las múltiples extravagancias que me han venido a la cabeza, y cuanto menos las han comprendido, más las han admirado. A fuerza de divertirme con todos esos juegos, con todas esas paparruchas, esos rompecabezas, acertijos y arabescos, me hice célebre rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor: ventas, ganancias, fortuna, riqueza.

En la actualidad, como sabéis, soy célebre y muy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo, no tengo el valor de considerarme artista en el sentido grande y antiguo de la palabra.

Ha habido grandes pintores como Giotto, Tiziano, Rembrandt y Goya. Yo no soy más que un bufón público que ha comprendido su tiempo. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero que tiene el mérito de ser sincera”.

P.P.

 

Hello world!

Welcome to WordPress.com. After you read this, you should delete and write your own post, with a new title above. Or hit Add New on the left (of the admin dashboard) to start a fresh post.

Here are some suggestions for your first post.

  1. You can find new ideas for what to blog about by reading the Daily Post.
  2. Add PressThis to your browser. It creates a new blog post for you about any interesting  page you read on the web.
  3. Make some changes to this page, and then hit preview on the right. You can always preview any post or edit it before you share it to the world.